El día del libro

Me encontraba yo ésta mañana recorriendo las calles de ese megacentro comercial del postconsumismo automovilistico que representa el mayor desguace de España, iba yo en mis cavilaciones esperando encontrar la pieza que necesitaba para mi utilitario, ya que soy de los que opinan que es más ecológico el que hace un uso de los bienes hasta la extenuación de los mismos, que el que con la falsa excusa de la falsa ecología los va renovando, sin tener en cuenta los recursos malgastados en la fabricación, y otros procesos involucrados...  me encontraba, digo, bajo una solanera cuasi-manchega que iba haciendo mella en la mente y en el cuerpo, pensando en lo bien que estaría caminando por el parque del Retiro granizado de limón en mano, camino de la Feria del Libro, cuando mis pensamientos se vieron sorprendidos por una visión increíble, más no por imposible, sino por lo extraño de la situación...

Y es que lo que menos me esperaba encontrar en semejante sitio era un libro, pero no uno cualquiera, se trataba de uno de esos libros de la Editorial Cátedra, esos que te remontan a los años de lengua y literatura, entre cantares de mio cid y tiempos de silencio... y si, ahí estaba, un poco ajado, pero en bastante buen estado, para mi el mejor premio posible en el día de San Jordi se encontraba en la parte trasera de una vieja y trotada furgoneta...

Y abriendo una de sus páginas al azar he decidido compartir uno de los poemas de "Verso y Prosa" de Blas de Otero:

EN LA INMENSA MAYORIA   

Podrá faltarme el aire,
el agua,
el pan,
sé que me faltarán.

El aire, que no es de nadie.
El agua, que es del sediento.
El pan... sé que me faltarán.

La fé, jamás.

Cuanto menos aire, más.
Cuanto más sediento, más.
Ni más ni menos. Más

¡Feliz día de San Jordi a todos, recordar que los premios y la felicidad están ahí afuera esperándonos...